Lo que es cierto es que demuestra a la perfección
Lo que es cierto es que demuestra a la perfección que en esta época donde todos estamos conectados y podemos enterarnos de todo lo que hace el mundo entero, la fama es una cuestión de cuánto interés puedes generar, no de lo que puedes hacer. Kim Kardashian no es una artista que cautive a millones como Justin Bieber o Taylor Swift, ni una maestra de los tutoriales que la convierta en la nueva it girl de la moda. Mucho menos un estandarte de mujer empoderada que sabe aprovechar su influencia para traer al interés público temas de conciencia social como Emma Watson. Tal vez sus más de 100 millones sueñan que algún día el mundo se postre a sus pies por el simple hecho de vivir la vida y, por azares del destino, puedas llegar a ser portada de GQ Estados Unidos.
