Es difícil definir la elusiva figura de Kim Kardashian
Es difícil definir la elusiva figura de Kim Kardashian. Producto de esa cultura que hace famosa a la gente por el simple hecho de ser famosa, la señora de Kanye West representa un verdadero debate para internet. El odio que se le tiene es directamente proporcional a la devoción que provoca por su séquito de millones que están al pendiente de sus selfies desnuda o si salió por un frapuccino en familia durante una tarde de domingo. De ser amiga de Paris Hilton y disfrutar una riqueza que no creó, ha logrado exasperar a cualquiera que intente ser exitoso en esta vida: sus selfies se han convertido en libro, no parece tener fin su serie Keeping up with the Kardashians, su aventura como desarrolladora de aplicaciones pone en apuros a los servidores de Apple y puede aparecer en la portada de la revista que ella quiera.
