A todos nos ha pasado que estamos a mitad de un colapso intentando encontrar el pase de abordar en el fondo de la maleta, mientras los demás nos juzgan en silencio, y de repente pasa esa persona que parece tener todo bajo control y dominar el aeropuerto como si fuera lo más sencillo del mundo, y la única diferencia entre esa persona (a la que nos gustaría meterle el pie para que sienta lo que nosotros sentimos) y nosotros está en que tiene todo calculado para salir bien librado de cualquier contratiempo.